Podréis correr, pero de mi guadaña no podréis escapar…

Habían pasado siete duras semanas de trabajos colocando cargas de demolición entre ruinas e instalaciones abandonadas en el lejano planeta de Colonex-VII, el peligroso cometido estaba a punto de terminar. Esa madrugada los hermanos de las escuadras de saboteadores habían trabajado sin parar para poder tenerlo todo listo para marchar lo antes posible de ese agujero muerto en el universo donde la única vida digna de ese nombre que encontraban eran los pequeños seres roedores de metal.

Con la luz del amanecer comenzaron los bombardeos, sin esperarlo la artillería hereje hizo valer su potencia de juego con la esperanza de que el ataque sorpresa debilitara la resistencia de los Salamandras. Estos, aún con cierta sorpresa, reaccionaron rapidamente a la amenaza.

A cubierto, formación Epsilon! – Bramaba el capellán Jurius, mientras por otra linea pedía la extracción urgente.

De entre los edificios pronto vieron aparecer a soldados blindados que se distorsionaban por las nubes de insectos que les rodeaban, la escena bizarra del amanecer impactando a contraluz con estos seres repugnantes no daba más que impulso a la ira creciente dentro de los hermanos de La Vanguardia de Ebano, no eran mas que los hijos malditos de la legión XIV, caída en desgracia. Pronto el combate se inicio con salvas de bolter y cargas de honor y furia, pero el enemigo estaba bien preparado, y su marcialidad era bien comparable a los hermanos de la Vanguardia. Una de las armaduras de combate Invictor, pilotada por el hermano Rotlo, cayo rodeada de ingenios demoniacos sin antes ajusticiar un principe demonio, la escuadra de saboteadores de Verolias fue destrozada por las salvas de una unidad de exterminadores, mientas que varios grupos de zombies fueron arrasados en salvas de bolter y espada sierra de la escuadra de motoristas de la Vanguardia.

La batalla estaba igualada, era un combate espectacular entre dos fuerzas formidables, pero la guardia de la muerte venia acompañada de alguien que no debería de estar allí, alguien cien veces maldito, alguien que jamas debería de haber existido Mortarion, el Señor de la Muerte.

Rápidamente tras su aparición Jurius encabezo a la carga contra el Señor de la Muerte junto a sus más fieles servidores, los Guardahojas, pero esto no sirvió de mucho, ni con la ayuda de las armas de fusión lograron que retrocediera ni unos metros, volaba bajo balanceando su enorme guadaña segando las vidas de los hermanos como si de trigo se tratara. Pero la apresurada llamada de extracción de Jurius había dado su efecto, las cargas colocadas, solo faltaba la detonación y retirarse al punto de extracción, ya que por por todos los canales se anunciaba la llegada de las thunderhawk.

Lor GuardaHojas consiguieron bloquear a Mortarion contra un edificio y aun cayendo uno tras otro, parecia que le provocaban daños, Jurios vio la escena y no pudo más que gritar de orgullo y cargar, mientras segundos antes había ordenado la retirada por el vox.

Por la luz del emperador, y que su justicia te alcance, hoy o en dias futuros

Las explosión del conjunto de edificios provoco bajas entre la guardia de la muerte, las fuerzas de la Vanguarida supervivientes se retiraban rápidamente en las Thunderhawk cuando en su cabeza retumbo la voz de Mortarion

Podréis correr pequeños, pero de mi guadaña no podréis escapar…

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