El Rincón de Alí (VI)

Como no he tenido mucho tiempo para escribiros, condensaré la partida del fin de semana pasado y la de este.
Como ya sabreis nos fuimos el fin de semana pasado a una casa rural cerca de “Els Ibarsos” y allí tuvimos un fin de semana rolero.
Estabamos a punto de emprender una misión de búsqueda del orbe sagrado del Ayatolá a Jayaldar (la ciudad de los muertos), pero visto que el ambiente en ese garito está muy muerto, abortamos misión. En realidad fué la típica paranoia del PJ (alimentada por el DJ, of course). Todo ocurrió como sigue:
Agmani volvia hacia la villa que habiamos adquirido cuando descubrí una mole de casi dos metros totalmente embozada y que estaba bastante encorvada, a la cual el resto de los transeuntes de la atestada calle ignoraban como sí no lo viesen (¡con lo grande que era!). Me dirigí hacia “ello” con valor y precaución, y divise que llevaba una forma humanoide envuelta en una especie de alfombra en una de sus enormes manos, este al percatarse dio media vuelta y salió bastante ligero en dirección contraria (se movia muy bien para el tamaño que tenía). Después de un par de minutos de seguimiento se metió en un callejón, no sin antes cerciorarse de que lo había visto meterse ahí (Que mal rollo). Con cuidado pasé todo lo alejado que pude de la bocacalle (tres metros) y la cosa arrancó hacia mi y en dos pasos se plantó delante, se irguió en toda su altura ¿casi tres metros! y con una voz gutural me dijo:- No pierdas de vista a Ibrahim. Debeis cambiar de objetivo. Y se largó por el callejón. Por supuesto no lo seguí, ya estaba bastante acojonado, y me hice una pregunta ¿los pedos pesan?….
Volví corriendo a la villa y se lo conté a Melik, el cual se había planteado el buscarnos la martingala para no hacer la misión, y para sorpresa mia me dijo que estaba dispuesto a romper su palabra con la iglesia. Después de devanarnos los sesos y hablar entre nosotros llegamos a la conclusión de que sí no cumpliamos el encargo, nuestra vida iva a valer mas bien poco, por lo que había que buscarse la martingala de cualquier manera para salir airosos, y se nos ocurrió darle a la mezquita de Rahmala otra cosa mas interesante que la busqueda del Orbe, y esto fué la exploración de la grieta y de los territorios que pueda haber al norte de la misma.
Hace mucho tiempo nuestro dios El Gahal n os mandó a la guerra contra los bárbaros del norte, pero perdimos y El Gahal creó la gran grieta ante la derrota de sus huestes. Esta es una gran fisura que nos separa de los bárbaros del norte. En nuestra sociedad la tierra y el ejército pertenecen a la casta noble, teniendo prohibida la posesión de tropas por parte de la iglesia. Sí hay territorios fértiles al norte de la grieta, podríamos tomarlos para la iglesia (con un pequeño porcentaje para los Pj´s) y la iglesia llamar a la Yihad contra el infiel.
Melik creyó que la iglesia aceptaria el trato, nosotros preparamos el viaje a Jayaldar, pero entran otros, y así nos dedicamos a explorar que hay mas allá de la grieta. Por suerte todo estuvo bien redactado y la iglesia aceptó. La verdad es que aquí Ibrahim estaba a favor, pero haría lo que le ordenasen sus superiores, y para sorpresa de todos Kabir apoyaba a Ibrahim.
Después del viaje hasta la ciudad portuaria Peshawar emprendimos el camino de exploración de la costa hasta la grieta. Para ello contratamos una pequeña barca muy rápida de “pescadores”. Hacia el norte y antes de llegar a la grieta, lo único que nos encontramos fueron poblados de pescadores con un nivel tecnológico basante mas atrasado que el nuestro (a pesar de ser de la misma raza que nosotros), donde nos contaban sobre un ermitaño que vivía solo y cerca de la grieta, y para allá que nos fuimos. La ubicación del ermitaño estaba en el interior, entre las colinas bajas de un bosque mediterráneo (¡cuantos árboles!). Era un anciano que vivía en una colina donde tenía construidas tres casas. Parecía una persona débil y enferma, pero se valía el solo para cortar leña y recojer agua. En la conversación descubrimos que era descendiente de linaje noble, pero que había sido desterrado porque sus antepasados se mezclaron con gente no noble, y nos contó que su abuelo participó en la 2ª Yihad, donde le quitó a uno de los bárbaros un espadón (¡ y menudo pedazo de espadón!). Nos contó también que él había cruzado la grieta y que allí teníamos aliados (la descripción de estos era muy parecida a la criatura que vi en la calles de Rahmala) y que eran sievos de El Gahal. Además tenian ciertas habilidades, sobre todo el que fue su general en la guerra Gurak Khan. Cuando le conté mis descubrimientos sobre la profecía y que Gurak me habia hablado, me regaló el espadón y a Kabir (al que bautizó como el señor de las mentiras) un anillo para reconocer a los suyos. A la mañana siguiente había desaparecido, le esperamos unos dias pero no volvió y emprendimos camino de regreso. En el camino de regreso nos abordó una gran gabarra con un enviado de la iglesia (un personaje tétrico, vestido de negro con runas en plata, y que a Kabir le produce escalofrios) para ponerse al servicio de Ibrahim (Ya nos han colado el comisario político).
De vuelta en Peshawar y ya aljoados de nuevo en la finca del padre de Melik, cada uno se dedicó a sus quehaceres, Ibrahim viajó (por medios mágicos) hasta el templo de Rahmala para hablar con sus superiores e informar de nuestros movimientos, Melik estuvo haciendo negocios y consiguiendonos pasaje para remontar el rio (que es por donde nos dijo el anciano que había un paso entre las montañas para ir a la grieta y cruzar esta por un paso subterráneo), Kabir intentó ponerse en contacto con su gremio de asesinos de Kartum (al otro lado del mundo conocido) y yo entré en contacto con un habitante del desierto para que comunicase a mi familia que iba a pasar cerca de nuestras tierras, para ver sí podia verlos. El resto de los días los pasaba practicando con el espadón, y cual fué mi sorpresa que es mágico (en términos de juego, reduce la armadura del opononte en 1D6), aunque aún no lo controlo.
Partimos hacia la última ciudad antes de desviarnos hacia las montañas, donde compramos las provisiones, camellos, mulas y objetos diversos para emprender el viaje. Yo (Agmani) recibí mensaje de un habitante de una tribu cercana a la mía y este me dijo donde se encontraban los mios y me entregó doce piedras preciosas. Informé a mis amigos que debía ausentarme unos días e Ibrahim insistió en acompañarme (la verdad es que me viene bien, porque sí lo hermano con mi tribu, quizá ese vínculo sea mas fuerte que el que le une a la iglesia, y cuando esta decida prescindir de nosotros me avise). Llegamos a un oasis don de mi tribu (los Alakatesh) nos recibieron, a mi como uno de los suyos y a Ibrahim como un extranjero, aunqu bajo mi protección. Me presenté al jefe y le entregué el presente de la otra tribu, así como mi broche engarzado con una perla negra (que vale una pasta), a su primojénito le regalé una gumia de manofactura de Hisemi (el mejor artesano conocido), y presenté a Ibrahim, el cual le regaló al jefe una gumia de excelente factura, momento que aproveché para solicitar una prueba de aceptación para Ibrahim en la tribu. Esta prueba hace que la persona que la supere sea tratada y defendida como uno mas de la tribu Alakatesh, aunque no pertenece a ninguna familia en concreto, por lo que no tiene ni voz ni voto. La verdad es que temí un poquito por la vida de Ibrahim, pero superó la prueba (aunque por los pelos), consistente en adentrarse un día en el desierto y beber el contenido de la glándula de veneno del escorpión gigante del desierto (a efectos del juego se hace una tirada de vigor, sí se pasa, no hay problema, sí se falla se entra en sopor y se tarda varios dias en despertar, y sí se pifia KIA) y volver al día siguiente al atardecer. La verdad es que vi a mi familia (aunque faltaban las mujeres, que estaban de boda, y varios hermanos que estaban de cacería), les hice regalos y me cargué al sabio de la tribu, si, otro. Y todo por preguntarle sobre la profecía. La próxima vez que me digan que hay un sabio, correré en dirección contraria por su bien. Aunque sacamos cosas en claro antes de que muriera, y es que la profecia tiene nueve pasos (como el número de minaretes de la mezquita de Rahmala), aunque no me acuerdo de ellos ahora mismo, así que ya os los diré en posteriores relatos.

Un saludo: Alí Ben Al-Katre

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