El Rincón de Alí (III)

El sábado 8-11-08 volvimos a tener una apasionante aventura en morolandia y paso a contároslo.
Lo habíamos dejado en la entrevista con el rico comerciante (el cual además de rico es un rato cabrón). A parte de “invitarnos” (sí declinásemos la invitación sería una falta grave de protocolo y tendría una buena excusa para mandarnos unos mercenarios con un mensaje escrito en la punta de sus espadas)a alojarnos en su humilde morada (de tan solo unos cuantos kilómetros cuadrados), el muy mamón se siente ofendido por el rescate tan audaz que hicimos (¿como cojones se ha enterado?) y nos ha pedido una compensación.

La verdad es que nos dejó salir tanto a Kabir como a mí (Agmani) para solucionar unos asuntos, y supongo que a Kabir también se le pasó por la cabeza poner pies en polvorosa, pero el “FULLERO” del master nos puso a los dos código de honor hacia nuestros compañeros, y en la “chabola” se quedaron Ibrahim y Melik, por lo que tuvimos que volver voluntariamente a nuestra “celda”, muy lujosa, pero celda al fin y al cabo. A mi me dio tiempo para ponerme en contacto con los habitantes del desierto de la tribu de Hamid el grande (a ver sí me hechan una mano para averiguar quienes son y como se destruyen los hombres de arena) y dejar un mensaje a nuestro jefe (uno de los ministros de Akrim El-Hadid), para luego volver.Kabir estuvo buscando a unos mozuelos que conoció y que se dedican al hurto, pero no los encontró (yo creo que hace tiempo que acabaron sus fechorías en algún patíbulo de la ciudad).
En la comida del día siguiente nuestro anfitrión nos comunicó que devíamos lavar la afrenta en un enfrentamiento a muerte contra alguien de su elección, no tiene porqué ser un duelo. Kabir (que es muy diestro con el cuchillo) eligió la cimitarra en un duelo (¿se ha vuelto loco?, pero sí este tío tiene mas mercenarios que yo pelos en el sobaco, seguro que hay alguno que nos da 20 vueltas), Melik eligió ¡un concurso a contar monedas, el tío Gilito!, resulta que es muy aficionado a contar pasta. Y me pregunto yo, ¿como de bueno será el contable del comerciante mas rico de Rahmala, y uno de los mas ricos de todo el imperio?, Ibrahim escogió un duelo dialéctico (él es un gran interlocutor) sobre no se que pollada de tema intranscendente (lo siento Ibrahim, no me acuerdo). Y por último Yo (Agmani) elegí una competición de tiro con arco. No, no me he vuelto loco. Resulta que en esta sociedad el arco lo utilizan casi exclusivamente los habitantes del desierto (que cadualidad, yo soy uno de ellos), y además soy bastante bueno (si, tengo uno mas en espada, 15 sobre 16, pero encontrar un espadachín como yo no le resultaría difícil, pero un arquero es otro cantar).

Un saludo, y un abrazo (espero que no sea de despedida) de vuestro fiel narrador: Alí Ben Al-Katre.

El Rincón de Alí (I)

El Rincón de Alí (II)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en gurps, partidas, rol y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Rincón de Alí (III)

  1. Boromir, hijo de Denethor dijo:

    Aka Ibrahim.

    Y despues de hacer que las pelotillas nos funcionaran a modo de amigdalas, el muy cabestron del comerciante lo tenia todo amañado para que ganaramos.

    Sabemos el que. Sabemos el como. No sabemos el porque. Y a lo mejor nos quedamos sin saberlo. Investigar alrededor de este menda puede ser nocivo para nuestra salud cardiovascular (un corazon pasado de parte a parte por una daga funciona fatal) y meterse en lios por meterse es tonteria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s